mgSlide5

En los terrenos de mi compadre

“El secreto de la ciudad es la integración. Cada área de la ciudad debe combinar el trabajo, el ocio y la cultura. Separa estas funciones y partes de la ciudad morirán.”

                         

Jaime Lerner

Hace dos semanas comentábamos la importancia de planear nuestras ciudades en Desarrollos Orientados al Transporte Sustentable (DOTS), de manera que la integración del diseño de la comunidad vaya de la mano con la planificación del sistema de transporte. Si revisamos muchas de las obras que se han construido recientemente como el Parque Bicentenario, la UNAM en León, el POLI en Puerto Interior, el CRIT y el Inforum en Irapuato, junto con una multitud de Deportivas, Hospitales, Guarderías, Preparatorias y Oficinas de Gobierno en el estado veremos que muchas de estas obras se encuentran fuera de la mancha urbana, alejadas de las personas que deben atender por lo que llegar a estos lugares resulta caro, tardado y complicado para la mayoría de los usuarios. (Es justo mencionar que, de realizarse las obras de transporte interurbano como se planea, algunos de estos equipamientos de carácter regional cercanos a la carretera 45, resultarán funcionales y articulados de forma remedial al serles proporcionada la accesibilidad de la que ahora carecen).

Existen varios elementos que han incidido y siguen provocando que las obras se realicen en los lugares menos indicados, por una parte, para conseguir recursos los municipios deben cumplir con el requisito de contar con terrenos en donación en donde construir, sin embargo las escasas reservas territoriales con las que cuentan son las más de las veces inadecuadas y, en la desesperación por bajar recursos y hacer obra se instalan estas en cualesquiera de los terrenos inconvenientes pero disponibles.

La principal fuente de estas reservas son las famosas áreas de donación de los desarrollos de vivienda, desafortunadamente la mayoría de estos se realizan alejados de la ciudad y generalmente los desarrolladores seleccionan las zonas menos agraciadas y menos comerciales del terreno, más como un mal necesario que atenta contra la rentabilidad del negocio que como las zonas privilegiadas y de mayor plusvalía que debieran ser si se ubicaran en el corazón del desarrollo a fin de que ahí se instalen los paraderos o estaciones en torno a los cuales se sitúen las zonas verdes, comerciales y equipamientos de barrio indispensables para crear vida comunitaria al tiempo que se articulan con la ciudad a través de la movilidad en un esquema DOTS.

Por otra parte se encuentran los particulares, amigos, parientes o compadres que han heredado o comprado grandes terrenos fuera de la ciudad y cuyo principal interés es el de aliarse con la administración en turno para desarrollarlos a precios convenientemente inflados, insensibles a los grandes problemas de accesibilidad que puedan presentar y con la seguridad de heredarles a las administraciones sucesivas el altísimo costo de llevarles la infraestructura necesaria para hacerlos viables.

Es lamentable que las decisiones de ubicación de los equipamientos se sigan tomando con estos criterios al margen del daño social y urbano que generan para las generaciones futuras.

Los mejores terrenos desde luego lo conforman los grandes baldíos intra-urbanos, cuyos valores catastrales en su mayoría no corresponden a los valores reales de los terrenos, lo cual permite a los propietarios retribuir mínimamente al municipio todas las inversiones que este ha hecho y que han acrecentado su plusvalía, pagando minúsculos prediales y saboreándose año con año el incremento del valor de sus predios para ofertarlos sin prisa a precios inaccesibles sin tomar en cuenta lo atractivos o necesarios que pudieran resultar para el sano desarrollo de la ciudad. Los alcaldes por su parte por temor político, compadrazgo o franco contubernio mantienen esta situación que empobrece las arcas del municipio, los limita para hacer obra y obliga a todos a recurrir a terrenos inapropiados para edificar las construcciones.

Es urgente encontrar los mecanismos que desatoren este nudo perverso entre los propietarios de estos valiosos baldíos, los inversionistas y desarrolladores y las autoridades para que, en un esquema de rentabilidad compartida sea posible rescatarlos para bien de la ciudad y beneficio de la comunidad.

Ahora que vienen las campañas y se alista una nueva generación de alcaldes para todo el estado, quisiera desde esta modesta tribuna alentarlos vehementemente a que tomen en cuenta la enorme importancia de la ubicación de las obras que vayan a construir para que se aseguren que estas van a quedar dentro de la ciudad, a una distancia caminable de una parada de autobús de una ruta de paso frecuente, permitiéndole a cualquier ciudadano el llegar sin dificultades a hacer uso del equipamiento en cuestión y en el proceso vayamos construyendo las ciudades humanas, funcionales e integradas que propone Lerner y que todos merecemos.

Javier Hinojosa

Sitios de Interés

Suscripción

Al suscibirse, usted recibirá en su correo electrónico los artículos de Javier Hinojosa en cuanto sean publicados.
Esperamos disfrute su suscripción.
Please wait

Diseño y Desarrollo HOT Marketing

© 2014 Todos los Derechos Reservados Javier Hinojosa de León.