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Mineral de Pozos, una mina de oro para el turismo

“A la memoria de Don Alejandro Arena, gran amigo y hombre ejemplar, su entusiasmo y dedicación por el progreso de Guanajuato seguirán viviendo en el ánimo de quienes tuvimos la dicha de conocerlo ”                      

 

El fin de año pasado fuimos en familia de vacaciones a Colombia y, en Bogotá visitamos el Museo de la Esmeralda, entramos a un moderno rascacielos en el centro de la ciudad, subimos por el elevador al piso 23 y nos pasearon por un espacio que recrea en 27 m2 una mina de esmeraldas.

Este año sin ir tan lejos y con más interés por conocer la riqueza de los pueblos de Guanajuato, hicimos una escala en Mineral de Pozos, enclavado en el municipio de San Luis de la Paz a poco más de media hora de San Miguel de Allende, en donde pudimos entrar a una mina de verdad y viajar en el tiempo por un pueblo auténticamente minero que evoca épocas pasadas de bonanza y esplendor.

La historia

Fundado por los jesuitas en 1576 con el nombre de Palmar de Vega, comienzan a trabajar el oro, la plata y el mercurio con la Mina de Santa Brígida, teniendo un relativo auge hasta el siglo XIX cuando las luchas por la Independencia, las Guerras de Reforma y la Intervención Francesa causaron largos periodos de abandono, fue a finales de ese siglo, durante la paz del porfiriato que la explotación de las minas tuvo un repunte que impulsó en poco tiempo un gran crecimiento demográfico, económico y de infraestructura. En 1897 es elevada a la categoría de ciudad y cambia su nombre por el de Ciudad Porfirio Díaz siendo entonces la ciudad minera más importante del estado. Es entonces cuando alcanza los 80 mil habitantes, cuando llega el ferrocarril, el teléfono, el teatro y los grandes almacenes de la época como Las Fábricas de Francia, La Libanesa, El Vesubio y La Fama (Donde ahora se exhiben artesanías finas de la región). Sin embargo todo este resplandor se viene abajo en muy poco tiempo. Unos achacan a los revolucionarios la inundación de las minas y otros a la perforación accidental de una roca acuífera que provocara la trágica muerte de aproximadamente 13 mil hombres, el caso es que a partir de este evento comienza una decadencia y abandono que se agudiza aún más durante la Guerra Cristera, cerrándose la última de sus minas en 1927 al grado de que para 1950 la población no pasaba de los 200 habitantes.

Se le designa Tesoro Histórico Nacional en 1982, es considerada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad y en 2012 se eleva a la categoría de Pueblo Mágico. Hoy con más de 4,000 habitantes de varias nacionalidades, crece y se perfila para ser uno de los destinos con más “personalidad” en el Bajío, siendo ahora objetivo estratégico del turismo en el estado y abriendo grandes oportunidades para inversiones públicas y privadas de quienes quieran montarse en la creciente ola de turismo de todo tipo que ya acude a visitarlo.(1)

El pueblo fantasma

Sorprenden por todas partes sus calles desiertas, sus casas abandonadas y las numerosas ruinas de construcciones y haciendas antiguas, como la del Triángulo, la de los Cinco Señores y la de Santa Brígida, donde se encuentra el Horno de Minería de los Jesuitas,ahora símbolo de la ciudad. Subiendo escasas cuadras del Jardín Juárez se encuentra el turista con letreros que invitan a visitar, con pago voluntario a improvisados guías locales, minas iluminadas, y un poco más arriba se puede admirar la que fuera una de las Academias Modelo de don Porfirio, escuelas que proliferaron durante su mandato para la enseñanza de artes y oficios, con arquitectura de clara influencia francesa. Frente a esta, una construcción reciente que llamó poderosamente mi atención por su bellos estilo arquitectónico preguntándome porque las escuelas y edificios públicos que vienen construyendo nuestras autoridades tienen que ser jacales tipo choza y construcciones minimalistas, cuando podrían tener estilo y personalidad tan comunes en construcciones de épocas anteriores.

Piedras, joyas, artesanías e instrumentos Prehispánicos

Por todas partes encuentras tiendas formales o mesas en la calle con piedras semipreciosas en bruto, pulidas o artesanalmente labradas, sueltas o engarzadas en elaboradas pulseras y bellos collares a precios muy accesibles.

Antes que las galerías llegaran a Mineral Pozos, el pueblo ya era reconocido nacional e internacionalmente por la elaboración de instrumentos prehispánicos. En 1986 se funda el Centro de Apoyo al Desarrollo de la Etnomusicología, una escuela-taller especializada en la investigación, elaboración y ejecución de instrumentos de origen prehispánico, como los atecocolis (trompetas), cuicátls (xilófonos) o teponaxtlis (tambores) que se ofrecen en numerosas tiendas a lo largo y ancho del pueblo. Aunque este centro ya no existe, sobreviven cinco talleres de elaboración de instrumentos y dos grupos de música prehispánica: Corazón Encendido y Caracol de Fuego, quienes frecuentemente realizan presentaciones en el pueblo. (2)

Festivales y peregrinaciones

También abundan aquí los grupos de mariachis, por lo que durante el mes de abril se lleva a cabo el Festival del Mariachi que va ganando reconocimiento año con año, en el mes de junio tiene lugar el Festival de Pozos Blues y el jueves de la Ascensión se congregan más de 100 mil peregrinos de comunidades vecinas en La Parroquia de San Pedro, el templo más importante de Mineral de Pozos.

Las películas.

El pueblo ofrece una escenografía espectacular y única que ha resultado irresistible para cineastas nacionales y extranjeros, prueba de ello son las innumerables películas que ahí se han filmado: Pedro Páramo (1967) con Ignacio López Tarso, basada en la laureada novela de Juan Rulfo; Eréndira (1988) basada en el cuento de Gabriel García Márquez y Dos Crímenes (1995) de la novela del guanajuatense Jorge Ibargüengoitia, maestro del humor involuntario y Pancho Villa como el mismo con Antonio Banderas. Los Penitentes, El Hombre de la Máscara de Oro y Una Caminata bajo la Luna de producción extranjera y varias otras de menor factura. Más recientemente Televisa rueda el final de la telenovela La Dueña, protagonizada por nuestra primera dama “la gaviota” Angélica Rivera y hace un par de años, Antonio Zavala Kugler dirige el drama erótico Deseo.

Se antoja como una atractiva actividad adicional, una sala de cine en el pueblo que exhiba de manera exclusiva fragmentos de todas estas importantes producciones cinematográficas en las que aparezcan las escenas rodadas en la localidad y, a fin de permitirle a los lugareños competir con los hoteles, conviene desarrollar alojamientos en recámaras debidamente acondicionadas en las casas, en el esquema “Cama y Desayuno” tan común en varios lugares de Europa.

Dejamos este pueblo de visita obligada ya entrada la noche y me quedé con una sensación parecida a la que tuve cuando terminé de leer Pedro Páramo: polvo, ruinas, nostalgia, viento y silencio, imágenes y memoria de días de gloria y tragedia, de ascenso y caída, una fugaz y fascinante visión de la historia de nuestro México contada mágicamente a través de sus calles, ruinas y socavones abandonados.

Javier Hinojosa

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