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La última batalla sobre la tierra

“Nunca has tomado la responsabilidad de estar en este mundo insondable”

- “Hago lo mejor que puedo, don Juan”.

- “No, tu no sabes que es lo mejor que puedes”.

- “Hago todo lo que puedo”.

- “Estás equivocado, tu puedes hacerlo mejor. Hay algo equivocado contigo, tu crees que cuentas con todo el tiempo del mundo”

Hizo una pausa y me miró como esperando mi reacción.

 

“Tu crees que tienes todo el tiempo del mundo”, repitió.

- “¿Todo el tiempo del mundo para qué, don Juan?”

- “Tu crees que tu vida va a durar eternamente.”

- “No, no pienso así.”

- “Entonces, si no crees que tu vida va a durar eternamente, ¿que estás esperando? ¿Por que dudas en cambiar?”

Carlos Castaneda, Viaje a Ixtlán

 

 

Descubrí a Carlos Castaneda de muy joven estando en Inglaterra, me llamó la atención la portada multicolor de un libro de bolsillo escrito por un latino con el tema de un indio mexicano y compré su libro “Las enseñanzas de don Juan”, acabé leyendo todos sus libros conforme fueron saliendo, en inglés y en español, pero fue particularmente “Viaje a Ixtlán” el que más impacto me causó, recuerdo que lo leía y lo subrayaba, compraba ejemplares y los repartía como confeti a todos mis amigos y conocidos suponiendo que tendría en ellos el mismo poderoso impacto que había tenido en mí. Incluso asistí a unas muy intensas e inolvidables prácticas de campo en torno a estas enseñanzas que se llevaron a cabo en el Ajusco y en las cascadas de Aguazul en Chiapas. Me identificaba con Castaneda: aprendiz, débil, temeroso, dejando todo para después, me fascinaba la idea de vivir una vida de guerrero en el mundo cotidiano, de alguna manera los vívidos relatos de su encuentro con don Juan marcaron mi vida para siempre imprimiéndole un sentido de urgencia, de inmediatez, de intensidad y de reto que conservo hasta la fecha.

El solo pensamiento de una última batalla sobre la tierra evocaba en mí escenas poderosas de gladiadores luchando con todo en lo que sabían eran sus últimos minutos en este mundo, el esfuerzo sobrehumano que implicaba el no tener opción y la ventaja que les daba sobre sus enemigos el saber que no tenían nada que perder, la intensidad que representaría el vivir cada segundo de esa última batalla.
La enseñanza consistía en imprimirle esta actitud y este vigor a cada uno de nuestros actos en la vida diaria ….vivir cada instante como si se tratara de nuestra última batalla sobre la tierra.

No hay nada que apreciemos más los ciudadanos que ver a las autoridades que elegimos con nuestro voto y que hoy tienen en sus manos el rumbo del Estado, trabajando con sus equipos cada día como si fuera su última batalla, sacándole jugo a cada peso que entra al erario público y haciéndolo visible en obras posibles con esta mentalidad.

Peatonalizar todo lo peatonalizable a lo largo y ancho del Estado que es mucho y necesario, por ejemplo y por lo menos la Miguel Alemán y algunas de las calles de la zona piel en León, la calle de la moda en Moroleón y Uriangato y la Guadalupe en Celaya.

Poner boyas en cuanta calle sea posible para darle un espacio seguro a los miles de ciclistas que diariamente arriesgan su vida para llegar al trabajo o llevar a los niños a la escuela.

Reordenar con un mínimo de sentido común la rutas de transporte público para facilitarle la vida a los millares de usuarios que padecen a diario el servicio caro y de pésima calidad que ofrecen los anquilosados y protegidos concesionarios.

Acondicionar en Guanajuato capital por lo pronto y por lo menos un estacionamiento antes del túnel para liberar las calles del Paseo de la Presa de los autos que las invaden como plaga.

Vigilar que las obras viales que se hagan de aquí en adelante se ajusten a los lineamientos básicos de movilidad peatonal, ciclista y pública planteados para crear Ciudades Humanas.

Proceder a una modificación expedita a los planes de estudio de todas las prepas técnicas para que los jóvenes campesinos empiecen ya a aprender de técnicas de riego y cultivos de hortalizas.

Apretar para que más y más jóvenes paguen su servicio social apoyando fuera de horas de clase a alumnos de básica en riesgo.

Acercarse a alguna de las muchas asociaciones de jubilados norteamericanos para ir sembrando las semillas de un turismo de alto valor agregado.

Imagínense poder iniciar una cruzada estatal de últimas batallas sobre la tierra con acciones inmediatas y de impacto que ayuden a cerrar con broche de oro todas estas gestiones que como tantas se van agotando implacable y desoladoramente corriendo el riesgo de pasar sin pena ni gloria.

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